BOLETÍN OFICIAL DEL CUERPO DE INFANTERÍA DE MARINA
AÑO 1895

SECCION OFICIAL

REALES ORDENES

 

Excmo. Sr.: En la revista de inspección que por Real orden de 3 de Junio he pasado á las fuerzas de Infantería de Marina del Departamento de Cádiz, con la venia del Capitán general, he podido observar: Que las del segundo batallón del primer regimiento, en los ejercicios verificados en el campo de maniobras, tanto en el orden abierto como en el cerrado, me han demostrado, con el perfecto conocimiento de los reglamentos tácticos, la marcialidad y despejo que poseen; la seguridad que tienen en su instrucción y las ventajas que de ella pueden obtener; el espíritu militar que revelan, la disciplina y subordinación que han sabido inculcarles tan excelentes Jefes y Oficiales en tiempo tan corto, me ha satisfecho en tan alto grado, al convencerme de lo mucho que habrán trabajado para conseguir que su marcha se haya verificado en tan excelentes condiciones, que no dudo prestarán con facilidad y quizá con gloria para su arma el servicio que se les exija en la actual campaña de Cuba. Se han cumplimentado exactamente cuantas disposiciones se han dictado por este Centro, y tanto el correaje como el vestuario y el demás material sanitario y de campaña los he encontrado en el mejor estado y en disposición de que sea muy útil, revelando todo el mayor esmero, acierto y cuidado, con la previsión y celo exagerado que en esta ocasión han desplegado estos Jefes y Oficiales, y más especialmente se Teniente coronel D. Manuel del Valle; de esta manera y para la íntima satisfacción que á cada uno pueda corresponder, lo he mandado circular en la orden del Cuerpo la víspera de su salida, y como prueba inequívoca de cuanto antes digo, hago consignar el hecho que más me ha llamado la atención al ver trasladarse desde el patio de su cuartel, donde les arengué convenientemente, hasta el barco en el increíble tiempo de dos horas, con toda la gran impedimenta que arrastra un batallón en marcha, sin haber ocurrido el más insignificante detalle que tener que lamentar, gracias á las expertas y nunca bien aplaudidas disposiciones del Capitán general del Departamento, secundado admirablemente por las demás autoridades, tanto militares como civiles, y la población entera, que rivalizando en entusiasmo, en atención y en cariño, han hecho á este batallón una despedida tan solemne como sentida, acompañando al vapor hasta que estuvo en franquía y dejando en mí esta manifestación un recuerdo tan grato como eterno, que no puedo menos de agradecer y participar á V.E. en nombre de la Infantería de Marina; haciendo también mención de la despedida patriótica, entusiasta y cariñosa expresada por el Capitán General del Departamento en el acto solemne de la misa de campaña y en nombre del Gobierno de S.M., la Marina y V.E.

Verificada otra visita al primer batallón, cuadro de reclutamiento, he encontrado todo en el mejor y más excelente estado de servicio, siendo únicamente de lamentar que sea muy difícil su situación financiera por carecer de los créditos que los batallones tienen contra la hacienda, y que ascienden á la respetable suma de 300.000 pesetas en concepto de consignaciones completas dejadas de abonar, pertenecientes á los meses de Junio del 88 á igual mes del 90, otras partidas de presupuestos cerrados y muchos meses que no han cobrado por completo, dando lugar, como V.E. comprenderá, á que esta situación sea insostenible, pues se deben cantidades á los contratistas, y á no ser porque en distintas ocasiones se han facilitado algunos recursos del fondo de reserva del Departamento, por disposición de aquella primera autoridad, no se hubiera podido ni aun atender á lo más perentorio de sobras y rancho. Considero también preciso el aumento de personal de todas las clases de tropa, pues han quedado tan reducidas, que no puede montarse ninguna guardia de una manera militar y como dispone la Ordenanza; se han suprimido todas las guardias que no son absolutamente indispensables, y las existentes sólo han quedado con plantones; lo mismo sucede con todos los demás servicios mecánicos é interiores del cuartel, para poder continuar en el brillante estado de policía é higiene, puesto que no puede abandonarse un edificio de aquellas proporciones y de tantas dependencias. También para completar de clases el segundo batallón, ha sido necesario agregar al primero todos los embarcados, resultando que por esta causa y el destacamento constante de Río de Oro, tienen muchos ausentes, y si han de cubrir el servicio que antes hacían los dos batallones, es imprescindible el aumento de un sargento, tres cabos primeros y dos cornetas por compañía y completar el número de soldados de este batallón hasta tener los mismos que se consignan en el nuevo presupuesto, debiendo tener una banda de treinta muchachos cada regimiento, que puedan reemplazar, no sólo á éstos, sino también cubrir las vacantes que natural y desgraciadamente ocurrieran en Cuba.

Después de la partida del batallón me he dedicado á visitar minuciosa y muy detalladamente la clausurada Academia, con el fin de conseguir su reapertura con los menores gastos posibles. El material de la misma está tan perfectamente cuidado y conservado, que es muy suficiente para cuanto los alumnos puedan necesitar en su más completa instrucción técnica militar, pues es el que ha servido á las últimas promociones; el local es amplio, cómodo é higiénico, no necesitando hacer ninguna consignación especial para el más perfecto funcionamiento de dicho Centro de enseñanza; sólo con los fondos efectivos que conserva desde que se cerró, y el abono de las 23.000 pesetas que se le adeudan desde Julio del 85, hasta para que hagan algunas pequeñas reparaciones que necesita el edificio en general si ha de recibir con decencia á los que ingresen de la convocatoria próxima; limpieza y pintura de casi todo el material y la sola adquisición del utensilio para el número de plazas que existan, vajilla, menajes de cocina y demás que dispone el Reglamento de la misma, que después serán cargo á los interesados. Urge, en mi concepto, nombrar el personal de la misma para que en el corto tiempo que les queda puedan prepararla convenientemente, y de esta manera, utilizando algunos recursos de brazos y útiles que posee aquel regimiento, consigan hacer cuanto sea necesario, más económica y ordenadamente, debiendo en este caso dar amplia autorización y libertad á los Jefes que tendré el honor de designar á V.E., que para todo he tenido constantemente presente. Últimamente, Excelentísimo señor, me cabe la satisfacción de no haber tenido nada que reprender; la mayor de haber aplaudido siempre y no tener que expresar ni la más insignificante de las quejas; pruebas bien claras del espíritu que poseen, de la subordinación que observan y de lo muy satisfecho que he quedado en mi visita de inspección, del celo, inteligencia, amor al servicio y pundonoroso comportamiento de todos los Sres. Jefes y Oficiales, así como de las excelentes condiciones de las clases de tropa; permitiéndome significar á V.E. sobre todo al digno Brigadier, Excmo. Sr. D. Adolfo Colombo, por su mayor iniciativa y autoridad, secundada oportunamente por el Coronel D. Eduardo Calvo. Terminada la revista, he dispuesto se consigne también en la orden del Cuerpo mi completa satisfacción, que he participado al Capitán general y que repito á V.E. en cumplimiento de la comisión con que V.E.me honró en Real orden de 3 de Junio actual._ Dios guarde á V.E. muchos años._ Madrid 16 de Junio de 1895. - Olegario Castellani._Excmo.Sr. Ministro de Marina.


MEMORIA QUE EL GENERAL DEL CUERPO DIRIGIÓ AL SR. MINISTRO DE MARINA, COMO RESULTADO DE SUS OBSERVACIONES EN LA MISIÓN QUE LE FUE CONFIADA EN ABRIL ÚLTIMO DE ORGANIZAR LAS FUERZAS DE INFANTERÍA DE MARINA, EN PREVISIÓN DE LOS ACONTECIMIENTOS DE CUBA Y FILIPINAS:

"Excmo. Sr.:
Honrado por V.E., al conferirme la comisión, como General de la Infantería de Marina, de facilitar y organizar los batallones del Cuerpo que el Gobierno de S.M., en vista de las excepcionales circunstancias por que atraviesan las islas Filipinas y de Cuba, ha creído conveniente pasen á reforzar los ejércitos que guarnecen aquellas apartadas regiones y defienden con su tradicional bizarría el honor de lla bandera española y la integridad del territorio nacional, creo de mi deber poner en el superior conocimiento de V.E., que tanto se interesa siempre por cuanto pueda contribuir al brillo y esplendor de la Marina militar y de sus Institutos, tanto el resultado de mis observaciones al despedir en nombre de V.E. á los que llevan la honrosa misión de continuar nuestra gloriosa historia, como aquellas ideas que en la esfera del gobierno pudieran traducirse en disposiciones que contribuyeran al mejor resultado del servicio encomendado al Cuerpo de Infantería de Marina.

No se ocultará seguramente a V.E. las difíciles circunstancias en que por efecto, sin duda, de la penuria del Tesoro, este organismo se encontraba, pues reducidos sus batallones ó la exigua fuerza de 130 hombres, escaso su material, no pudiendo sus unidades tácticas adquirir, por lo que expongo, la instrucción y prácticas indispensables de la vida militar, y con otras circunstancias que fácilmente comprenderá V.E., parecía difícil que al ordenarse por el Gobierno de S.M. la organización de las fuerzas expedicionarias, el resultado haya sido tan rápido y satisfactorio, como me complazco en recordar á V.E. A los quince días de ordenarse la organización de los mencionados batallones el segundo del tercero estuvo listo para emprender su marcha a Cuba, y allí se encuentran, Excmo. Sr., 900 soldados de Marina con sus clases correspondientes , cubierto su cuadro de Jefes y Oficiales, equipados, dispuestos de todo lo que necesitar pudieran, y teniendo tal vez á estas horas la envidiable satisfacción de haber demostrado ante el enemigo de la patria, la fe y el entusiasmo que les anima.

Al permitirme aconsejar á V.E. fuesen los segundos batallones los que se alistasen para salir, fue con la idea de que quedasen en los Departamentos las planas mayores y músicas, pudiendo al mismo tiempo desde aquí atender con la urgencia necesaria á las necesidades que aquellos han de sentir durante la guerra.

La especial campaña con tanta gloria sostenida por el bizarro ejército de Filipinas, afirmando en la isla de Mindanao la soberanía española, es bien distinta de la que en este momento se sostiene en la gran Antilla. Requiere la primera para el sostenimiento de aquel importante territorio, poblado por razas de distintos idiomas y de distintos orígenes, un numeroso núcleo de fuerza europea que sea el sostén de nuestro prestigio militar en el Archipiélago, y muy honroso que por ello quede allí por tiempo indeterminado el segundo batallón del primer regimiento; pero esto mismo reclama que esta unidad sea sustituida en la Península por otra de nueva creación.

Las exigencias que la época impone al Oficial moderno; las necesidades que lka vida de campaña exigen al subalterno; la virilidad y hasta el entusiasmo de la juventud, confiando al valor y arrogancia de la edad el desempeño de los primeros escalones de la milicia, hacen Excmo. Sr., bien notoria la necesidad de llevar á estas jerarquías del Cuerpo esta savia más que nunca necesaria en momentos como los presentes y teniendo una oficialidad subalterna y dignísima; pero que gran parte de ella alcanza edades no las más a propósito para sus funciones. Siendo, aun en estas mismas condiciones, escaso su número para llenar cumplidamente el servicio; teniendo la mayoría como próximo límite de su aspiración militar el retiro que por edad señala la Ley; castigadas sus naturalezas por las fatigas y desvelos de sus muchos servicios, todo esto impone, como comprenderá V.E., la necesidad de traer al Cuerpo nuevos Oficiales, que á más de suplir estas deficiencias, permitan estén desempeñados todos los cargos de estas jerarquías en la justa proporción que el bien del servicio reclama, pues, para no molestar mucho la atención de V.E., me bastará indicarle que los cuadros de reclutamiento, cuya importancia militar no necesito encarecer á V.E., carecen de subalternos, como igualmente los primeros batallones que quedan en los Departamentos, por haber tenido necesidad de disponer de esos Oficiales para los batallones expedicionarios; y grave sería que nuevas necesidades del país exigieran la movilización de los que por el momento no tienen el honor de compartir con los segundos batallones las vicisitudes de la vida de campaña. Por todo los expuesto, reitero á V.E. la necesidad de una próxima convocatoria.

Otro de los puntos de no menos importancia que creo de mi deber llamar sobre él la alta atención de V.E., es sobre la conveniencia de que los batallones que en la actualidad guarnecen los Departamentos, tengan en fila la fuerza precisa, tanto para poder llenar el servicio á bordo y en tierra, como para que la instrucción militar de todas sus clases pueda adquirirse y practicarse de modo que responda al fin que siempre se persigue. Con unidades tácticas casi ilusorias nada puede hacerse, Excmo. Sr., y hasta el espíritu militar que constantemente debe presidir todos los actos de los que sirven á la patria bajo las banderas de un batallón, decae cuando éste carece en absoluto de medios donde pueda desarrollarse la iniciativa y entusiasmo de sus Jefes.
Y si fuera preciso que atenciones urgentes como las que han aconsejado al Gobierno de S.M. movilizar los segundos batallones, exigieran lo mismo de los primeros, nunca serián las condiciones de éstos, hasta transcurrido mucho tiempo, las que los segundos tendrían seguramente al haber adquirido en la vida de campaña la cimentación de todas las virtudes militares que constantemente han caracterizado á la Infantería de Marina.

Estas son por el momento aquellas observaciones de mayor importancia que me considero obligado á poner en el superior conocimiento de V.E., y conociendo el interés, entusiasmo u celo tan acreditado por V.E. en el mejoramiento de todos los servicios de la Marina, todas cuantas puedan contribuir á tan levantado fin me permitiré elevarlas á V.E., en la seguridad de que V.E. verá siempre en mis propósitos, el de auxiliarle desde el cargo que ocupo, como es mi deber y merecer quien tan dignamente ejerce el alto mando de la Armada por la confianza de S.M.- Dios guarde á V.E. muchos años.- Madrid 19 de Abril de 1895.- Olegario Castillani.-Excmo. Sr. Ministro de Marina."