EL CORREO GALLEGO

15 SEPTIEMBRE 1.912

 

EN EL CUARTEL DE DOLORES

HOMENAJE A LOS HÉROES GALLEGOS, RAMA VARELA Y CANCELA RODRÍGUEZ.

 Como estaba dispuesto, ayer domingo, á las once de la mañana, se verificó en el cuartel de Dolores, la solemne ceremonia de descubrir la lápida conmemorativa del heroico hecho de armas realizado en la última campaña de Cuba por los soldados del 2º batallón, del 2º regimiento de Infantería de Marina, José Varela y Antonio Cancela Rodríguez.

    Desde media hora antes de la designada para el acto, empezaron a llegar los numerosos invitados y sus familias, que eran recibidos, galantemente, en las puertas del edificio por una nutrida comisión de oficiales, presidida por el comandante Sr. Belando.   El elemento femenino y los señores que no tenían  designado puesto oficial ocuparon la extensa galería del primer piso.

    Las escaleras de acceso á dicha galería, hallábanse artísticamente adornadas con trofeos militares y macizos de flores, revelando el buen gusto de la comisión designada al efecto. Las autoridades tanto militares como civiles, se colocaron en el patio, frente al altar.

    En los costados laterales formaron las tropas que asistían a  la ceremonia, en el orden siguiente:

   Compañía de Desembarco de la Escuadra.

   Regimiento de Infantería de Marina.

   Fuerzas de Artillería  del Ejército.

   Idem del Regimiento de Zamora.

   Las bandas tomaron puesto en la parte fronteriza a la capilla.

   Mandaba estas fuerzas el comandante de Infantería de Marina, D. Juan N. Jespe.

   Presidió el acto el general jefe del Apostadero, Excmo. Sr. D. Joaquín Barriere, que tenía a su derecha al Excelentísimo Sr. Gobernador Militar, general Esteban Ros, al Vicario castrense y el coronel de Infantería de Marina, señor Muñoz, y a su izquierda, el Vicealmirante jefe de la Escuadra, Excelentísimo Sr. D. Guillermo Camargo; Juez de primera instancia Sr. Togores; coronel de Artillería del Ejercito y el del regimiento de Zamora.

    En un extremo del patio, formando contraste con tan elevadas personalidades y con el brillo de los uniformes, se veían, rodeados de un grupo de oficiales de Infantería de Marina, unos viejos aldeanos gallegos, que, con aspecto medroso y relevando en su cara el asombro que les producía cuanto estaban presenciando, acabaron por romper en sollozos que no pudieron contener durante el acto. Eran los padres de los soldados, cuya gloriosa muerte se iba a  conmemorar, llegados la víspera de Coristanco y Lagarcha, aldeas de la provincia.

 

Terminada la misa, el coronel Sr. Muñoz, previa la venia del general del Apostadero, se dirigió al pie de la lápida oculta hasta aquel momento por la bandera nacional, y asió el cordón dispuesto a descubrirla.  Las tropas presentaron las armas y las bandas dejaron oir la Marcha Real. Fueron unos segundos solemnísimos, verdaderamente emocionante.

 La piedra quedó al descubierto, y el coronel Sr. Muñoz, dirigió á las tropas la alocución siguiente:

    “Soldados:

   Con la venia de S.E. me permito este día memorable dirigiros la palabra porque se trata de dos soldados de este regimiento; de dos héroes que supieron con sus hechos legar sus nombre á la posteridad.

   Se llamaban José Rama Varela y Antonio Cancela Rodríguez, nacidos en esta noble tierra gallega; pertenecían á la 2ª compañía del 2º batallón y su suerte  los llevó á  Cuba donde peleaban las fuerzas españolas en defensa de la integridad del territorio.

   El día 5 de Junio de 1895 recibieron orden, como otros muchos, de guardar en parejas uno de los pasos de la vía férrea de Gíbara á Holguin, llamado “Piedra Picada”, con la consigna de defender ese paso a toda costa.

   Bien pronto las huestes enemigas capitaneadas por Maceo, que marchaban hacia el Occidente de la Isla, se presentaron á la vista de nuestros dos soldados que lejos de sentir temor alguno por el número de enemigos, que  pasaban de 2000, empezaron rodilla en tierra á disparar sus armas haciendo morder el polvo á los más valientes y osados de los insurrectos.

 - !No tirad más! ¡Que vais á conseguir, desgraciados! ¡Rendíos y os perdonamos!,  - les gritaban.

   Pero esos  soldados que hubieran podido retirarse al centro de que salieron destacados por que tenían asegurada la retaguardia y á su frente toda la insurrección, esos soldados que desoyeron las halagadoras voces del enemigo que les invitaba á vivir, siguieron disparando sus fusiles y defendiendo su puesto hasta consumir el último cartucho, cayendo después sin vida en el ingrato campo de la lucha.

   ¡Epopeya sublime que escribieron con su sangre y sellaron con sus vidas los dos héroes humilde de la Infantería de Marina española! ¡Héroes cuyas almas volaron huidas á la altura en que sólo tienen asiento los espíritus elegidos por la Fama y por la Gloria!.

   Rama y Cancela nos enseñan á todos como  se debe morir por la Patria. ¡No lo olvidéis, soldados!

   Excmos. Señores, gracias en nombre del Cuerpo por la honra que le había dispensado con vuestra presencia en este acto; gracias á las autoridades civiles y gracias a todos. Gracias por último, al Excmo.Sr. capitán general de Valencia, general Echagüe, que en espíritu está entre nosotros como en otros tiempos lo estuvo en persona compartiendo con todos las fatigas y penalidades de campaña.

   Y vosotros, nobles ancianos, venerables padres de nuestros héroes que desde vuestras escondidas aldeas habeis venido á presenciar la glorificación de vuestros hijos, sabed que sus nombres vivirán eternamente en la memoria de  los buenos y que los pechos de todos los aquí reunidos, latiendo al unísono, cantan hoy y cantarán mañana la  ..........(ilegible)................... ¡Viva España! ¡viva el Rey! ¡vivan el Ejercito y la Marina!

 Terminado el anterior discurso desfilaron las tropas por delante de la lápida, retirándose á sus cuarteles y barcos todas las fuerzas, excepción de las del regimiento de Infantería de Marina, que, acompañadas de la banda de música, cantaron el himno  del regimiento, brillante composición del director de la misma, Sr. Baudot.

Finalizado el acto las autoridades y todos los invitados fueron obsequiados con dulces y champagne con la esplendidez que siempre demostró la brillante oficialidad del distinguido cuerpo de Infantería de Marina.

 En el cuarto de banderas, donde se había colocado de antemano, fue muy celebrado por todos el artístico cuadro que representa el heroico hecho de armas que se glorificaba, debido al pincel del inteligente aficionado, capitán del cuerpo D. José de la Guardia. Nuestros plácenes al inspirado artista.

 Por la tarde tuvo lugar el rancho extraordinario con que se obsequió á las clases é individuos de tropa. He aquí el menú: Tortilla, Estofado, Empanadas de pescado, Vino, Queso, frutas, dulces, Tabaco.

 

Las mesas fueron presididas por los padres de Rama y Cancela. Sobre ellas aparecían unos tarjetones con el anterior menú, hábilmente ilustrados por el pincel del capitán Sr. Solá, autor también del diseño de la lápida conmemorativa. En el respaldo de los tarjetones aparecía la composición siguiente:

                      ¡Soldados: el alto ejemplo

                  que os dieron Cancela y Rama

                  es causa de que hoy la Fama

                   en su honor levante un templo.

                       Grabad en vuestra memoria

                  La hazaña de estos valientes

                  Ya que a besar vuestras frentes

                   Llega la luz de su gloria.

 Por la noche dedicó el New England su función al brillante Cuerpo de Infantería de Marina y á los padres de los heroicos Rama y Cancela, á la que asistieron las fuerzas del regimiento y gran número de jefes y oficiales.

En suma: una fiesta de la que conservarán grato recuerdo cuantos á ella concurrieron. El coronel del regimiento telegrafió dando cuenta del acto y ofreciendo su adhesión y respeto, en nombre propio y en el de todos los demás  jefes y oficiales á sus ordenes, á las personalidades siguientes:

   Mayordomo Mayor de Palacio.

   Ministro de Marina.

   Inspector General del Cuerpo.

   General de la Brigada.

   Capitán General de Valencia, Conde del Serrallo.

   Coroneles del primer y tercer regimiento.

 Nuestros plácemes más sinceros al coronel Sr. Muñoz y demás jefes y oficiales a sus órdenes.